¿Sabías que la celiaquía también puede manifestar a través de signos en la boca?
Aunque los síntomas más conocidos de la enfermedad celíaca están relacionados con el aparato digestivo (como dolor abdominal, diarrea crónica, vómitos, pérdida de peso, anemia), también esta enfermedad puede impactar directamente en la salud oral, en muchos casos siendo el primer o único indicio visible.
La celiaquía es una enfermedad autoinmune, que se produce por una intolerancia al gluten (una proteína presente en el trigo, la cebada y el centeno). Esta intolerancia altera la absorción de nutrientes esenciales para el organismo. Y esta falta de nutrientes también repercute en la boca.
Como en toda condición médica, el diagnóstico temprano es fundamental para prevenir complicaciones y preservar la calidad de vida.
En muchos casos, la celiaquía no presenta síntomas digestivos evidentes, lo que dificulta su detección. De hecho, un gran número de personas puede ser asintomático o manifestar signos en otras partes del cuerpo. La boca puede ser una de esas señales silenciosas.
Las manifestaciones orales —a menudo pasadas por alto— pueden ser el primer o incluso el único indicio de celiaquía, tanto en bebés como en niños y adultos.
Estar atentos a los signos en la salud bucal puede ser clave para un diagnóstico precoz.
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- Manchas blancas, amarillas o marrones.
- Decoloración o traslucidez
- Surcos o deformaciones.
- Imperfecciones un defecto estructural en el esmalte pueden afectar el aspecto de los dientes, pudiendo provocar:

- Caries, cuando el esmalte está debilitado, es más poroso y más susceptible a las caries, a pesar de practicar buenos hábitos de salud bucal.
- Sensibilidad dental, por la misma razón, el debilitamiento del esmalte.
- Fracturas o dientes que se astillan con más facilidad ante traumatismos mínimos (pequeños golpes).
- Tardanza o enlentecimiento en la erupción de los dientes. La incorrecta absorción de nutrientes puede tener efectos irreversibles en la erupción dental.
- Retraso en la salida de los dientes en bebés.
- Retraso en la caída de los dientes de leche.
- Retraso en la salida de los dientes permanentes.
Por lo tanto, cualquiera de las situaciones mencionadas pueden ser un dato valioso que ayude al diagnóstico temprano de la celiaquía en los niños.
Muchas veces, ante ausencia de síntomas digestivos, pueden ser el único indicio
En adultos:
Si la celiaquía aparece en la etapa adulta, cuando los dientes y muelas ya están formados, la decoloración o manchas en los dientes no es tan característica, pero sí se puede observar otras síntomas:
- Xerostomía o síndrome de boca seca es frecuente en celiacos sin tratamiento, por la disminución de la velocidad del flujo salival y por los contenidos orgánicos e inorgánicos de la saliva.
- Mayor predisposición a problemas de encías y en algunos casos a caries, debido a la disminución de la saliva
- Aftas, llagas o boqueras recurrentes. Es otro de los síntomas que se pueden experimentar tanto en la niñez como en la etapa adulta. La mala absorción de los nutrientes pueden provocar déficit de hierro, ácido fólico y vitamina B12, que favorecen la aparición de aftas recurrentes. También puede ser una respuesta autoinmune, que el propio sistema inmunitario ataca por error a las células sanas de los tejidos de la cavidad oral.
- Lengua geográfica o lengua más roja, lisa y brillante
- Carcinoma de células escamosas en la región orofaringe
Estos síntomas que mencionamos pueden presentarse en celiacos sin diagnosticar.
Debemos tener en cuenta que los daños que mencionamos provocados en el esmalte del diente de los niños, muchas veces son irreversible.